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martes, 4 de enero de 2011

A nadie le amarga un dulce.

Por mucha amargura que nos rodee, un caramelo nos saca siempre esa timida y fortuita sonrisa cuando nos lo ofrecen. Aunque nos pudra la dentadura, nos suba el azucar en sangre, o nos quite las ganas de comer, comiendo indebidamente. Son una tentación a la que es dificil decir que no. El placer que produce el dulce es unico. La dulzura ayuda a vivir, pero como todo en exceso mata. Un caramelo pegajoso, es un caramelo en mal estado. La gente pegajosa tambien se encuentra en mal estado, intentemos ser dulces pero no ponernos pegajosos por que caducamos. Imagenes de Google.

6 comentarios:

Edison Junior dijo...

Savia, gracias por tu visita a mi sitio. Tu sitio és mui bueno, volveré otras vezes.

A propósito, también me gustam los dulces.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Buena comparación amiga, ni caramelos pegajosos ni pegajosas mosconas que no hay manera de sacartelas de encima, pero seamos prudentes...no podemos faltar a la caridad. ¿Cierto? tomenos de vez en cuando un caramelo pegajoso y aguantemos un plomo de amigo.
Con ternura
Sor.Cecilia

limón dijo...

Tienes razón lo dulce gusta, pero empalaga con bastante facilidad...

Muaks

Poeta del Cielo dijo...

Todo en exceso mata...
verdad

saludos
linda semana
abrazos

Isamonalisa dijo...

Hoy un poco de dulce, mañana un poco de salado. ;)

Busquemos el término medio.

Besos!!

Pilar dijo...

Bueno, vale, sólo uno que me empalago.

Un beso de Reyes Magos.