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miércoles, 21 de abril de 2010

Amar el lugar donde se vive.

Nuestro amor hacia el lugar donde vivimos es vital, si no es así más vale buscar un sitio nuevo donde vivir. No se puede vivir en un lugar en el que no nos encontramos bien, con su cultura, gente, es decir con su indiosincracia. Hay que aceptar su lengua, sus costumbres e integrarse en la mayor medida posible en las vidas de nuestros vecinos. Donde fueres haz lo que vieres. No tienes que renunciar a tu cultura, puedes practicar tus costumbres siempre que no atentes con las costumbres de tus vecinos, les debes un respeto por ofrecerte una oportunidad, cuando eres forastero. Todos tenemos lo mismos derechos, pero debemos defender en nuestro lugar de origen nuestra cultura ya que si no lo hacemos nosotros nadie lo hara. Y la cultura local desaparecera.La cultura es lo que nos hace libres. La cortesia está en adaptarse al otro, y no intentar invadirle esto es lo que crea la discordia y el odio.

2 comentarios:

Montse dijo...

¡ Que buen acierto en esta entrada!. Soy catalana , y llevo años sintiendo a personas que vienen a mi tierra a vivir y trabajar criticar mi lengua, mis costumbres,... en fin todo. Siempre que sale el tema les digo, que la cultura y el saber no ocupan lugar, pero hay quien es cerrad@ de mente y lo niegan todo. No quieren aprender el catalán, ni sus costumbres, y cuando me dicen a veces "HABLA EN CRISTIANO" al sentirme en mi lengua materna, les respondo que no se hablar " latin". No olvidemos, que muchas lenguas provienen del latin, el cual solo se habla en las iglesias ( con las misas) y ha pasado a ser una asignatura de una minoria. Es una lastima que seamos tan cerrados y nos limitemos a lo nuestro, cuando hay muchas culturas por aprender, y tambien digo aquello de " no muerdas la mano que te da de comer". En general somos ingrat@s. Besitos.

Ana Belén dijo...

Buenas Savia, como siempre unos post interesantes. Precisamente en este, me atrevo a opinar ya que por motivo del trabajo de mi padre siempre me estuve traslandado por toda España y acomodandome desde 0 a las nuevas ciudades, y ahora de adulta, hace un año por amor (que ha terminado en boda) me trasladé a Alicante, como bien dices es adaptarse, a veces creo que es mejor no mirar atrás y dejarte llevar por el presente, si bien es cierto que echo mucho de menos Valencia y mis amistades de siempre, tambien lo es que por mi experiencia desde mi infancia sé que igual que pierdes algunos amigos, haces otros nuevos en tu nueva ciudad, asi que aconsejo siempre mirar hacia delante y atreverse a conocer lo nuevo.
Un saludo y siento haberme extendido tanto.. jeje .
Ana Belén.