
Cuando damos vida a objetos que son inertes, pero se mueven gracias a la energia que les proporcionamos, somos capaces de hasta de amarlos, amar algo que nunca te querra a tí, no esperamos siempre que el otro nos ame, en realidad tenemos el defecto de amar todo aquello, que nos hacer gracia, y nos gusta. Es absurdo pensar que amamos para que nos amen. Aunque si conseguimos que nos amen aquellos a los que queremos, nos sentimos infinitamente felices. Imagenes de Google.