
Una técnica de la maldad, es enaltecer la vulgaridad, para jugar al despiste. Entran en el juego todos los pobres infelices que son ingenuos, y confian simplemente, pués no ven la maldad, con dobles intenciones. La doble intencion, es una forma de dejar al otro fuera de combate, es la manera más comoda, de desacerse del adversario, son personas astutas, y muy peligrosas. El mal no tiene aliados estupidos, de eso se vanagloria. Dicen muchas veces: No hay bueno que no sea tonto. Aunque el que lo hace mal, al final cae, existe el problema de que uno se contagie y siga el camino de este, siguiendo la cadena de desagravios a otras personas. Imagenes de Google. "Ver Forma y Contenido"