
Si la quietud de las aguas, nos devolviera la serenidad, con tan solo contemplarlas, sería una de las terapias más económicas, que existen. La quietud cuando la encontramos conseguimos eso que llamamos el poder meditar, con amor y juicio. El sentido comun se pierde cuando estamos engullidos por el estres de la vida que llevamos. Nos agobiamos en un baso de agua y no nos damos cuenta. Hay que escuchar nuestro corazon, de esta manera nuestra voluntad, conducira mejor nuestras decisiones, despues de pensar en lo que es más adecuado para nosotros. Si actuamos como maquinas, se pierde la magia, la grandeza del ser humano. Si no confiamos ,ni creemos en el ser humano, sera el momento en que todo estara perdido.