

Vivimos en un mundo donde parecer ser honesto, es lo ideal, ya que no todo el mundo lo es en realidad. Te obligan a serlo. Pero la honestidad no se lleva, no es divertida, el honesto no mola. Pero si no eres honesto empezando por ti mismo, mal vamos. Ser honesto, y no perjudicar a tu entorno no es que te obliguen a serlo sino, que es una necesidad de la persona para con los demás. Fingir honestidad simplemente, por ganar puntos, por convertir lo que está mal en bien, no nos lleva a nadie a ningún lugar. La honestidad hay que sentirla, como sientes cuando amas algo. Ser honesto, no es ser tonto, ser honesto es ser integro. Imágenes de Google