Pronto muy pronto estaremos todos en fiestas, una tras otra. Celebraciones con las distintas familias, con los amigos y compañeros de trabajo. La euforia, predomina en estos actos, las meteduras de pata, y la verdad que tenemos muy oculta, con ese chispazo que da el alcohol, sale a florecer. Cuando la verdad de lo que pensamos aflora sin querer, puede suceder dos cosas, que terminemos con las relaciones que tenemos actualmente., o que se arreglen ciertos problemas que parecian enquistados. Pase lo que pase, nunca tenemos que arrepentirnos de lo que hagamos, lo más importante es ser consecuente con lo que se hace o afirma, sea cual sea nuestro estado de euforia. Si es este el momento de sacar la realidad a relucir, por que no aprobecharlo.Lo que no funciona hay que gritarlo a los cuatro vientos, sino se enquistan y pudren todas las cosas.