El girasol vive por y para el sol. Se agacha cuando desaparece, se levanta cuando aparece, le sigue atentamente durante todo el día. No aparta suspetalos de él, necesita de su calor, y a diferencia de otras plantas resiste más tiempo en la persecución del astro rey. No hay ser en el mundo que le haga tantas reverencias al Sol. Y es que este astro maravilloso, nos proporciona el calor que necesitamos, y no sabemos hasta que punto necesitamos de él. El siempre está ahí, por eso es tan ignorado, nos hemos acostumbrado a su presencia y no sabemos valorarlo en su magna totalidad. Sol tus rayos no me dan miedo, pero si mucho respeto. Todos te deseamos, pero muy pocos te amamos. Imagenes de Internet.