Cuando hablamos de fallido, esta claro que no hemos acertado, hace falta fallar, fallar y fallar, es la única forma de aprender, donde se hace mal, y donde acertamos de pleno. Y entonces cuando acertamos, cuando no nos equivocamos, sabemos muy bien que hemos acertado, nos inflamos como un pavo, nos llenamos de orgullo, disfrutamos y hacemos disfrutar a los demás, si que sabemos en realidad lo que esta bien y lo que esta mal. Lo relativo se lo inventaron aquellos que no saben hacer nada bien.