


Dicen que lo que fácil viene, fácil se va. Pero quien busca vivir sin complicaciones, con sencillez, y no aspira a mucho más, aún así siempre se complican las cosas, pero en cambio en algunas personas que se aparcan en la rutina, parece que el tiempo se paraliza, no hay riesgos, pero tampoco emociones. Otros tienen la oportunidad de conseguir mejores vidas, pero a nivel material. El tener prestigio social es la meta de otros. Pero lo más importante es saber darse a los demás, saber dar y recibir. Buscar la vida fácil, hay quien lo consigue pero sus vidas son bacías y superfluas basadas solo en lo material. Una buena casa, un buen coche, buena ropa, joyas... todo esto proporciona una felicidad instantánea, pero no duradera, la felicidad que te dan las cosas materiales, te hace superficial, y se llega a no valorar tampoco lo que se tiene. Pero si que da lugar a que la persona en cuestión se crea un Dios, resultando el ser más ridículo e inútil en muchas ocasiones. Para disfrutar en realidad de las cosas hay que merecerlas, sino solo sirven para alimentar la vanidad. Imágenes de Google