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viernes, 7 de mayo de 2010

Capricho

El saber darte un capricho después de una tarea bastante dura, dá, alegria y seguridad. La recompensa ayuda a autoafirmarte, a la autoestima. Genralmente los caprichos nos los damos nosotros mismos, es menos perjudicial que sí nos los dán a nosotros. El dicho, del caprichoso niño mimado, es bastante conocido, con caprichos concedidos en esceso a otros anulamos la personalidad de estos. El capricho es bueno en su justa medida, como todo. Saber poner la justa medida de los mismos, es dificil cuando lo sentimientos estan por medio. El capricho es necesario, da felicidad gratuita, pero debemos ser conscientes en todo momento de su utilidad lógica, un capricho sin sentido es como un desperdicio en el vacio.

5 comentarios:

Estrella Altair dijo...

Ummm que ricos son los caprichos estoy de acuerdo.

BEsos

Bouganvilla dijo...

Tienes mucha razón. Para darse uno mismo o a los demás un capricho hay que tener la mente fría, aunque el corazón esté aunque sea tibio. Como recompensa al esfuerzo, es gratificante. Compartir con otros un capricho es una delicia. Y como madre, la experiencia me dice que hay que tener la cabeza muy, pero que muy fría aunque el corazón esté hirviendo. Saluditos bouganvilleros.

Montse dijo...

Los caprichos vienen muy bien, cuando un@ tiene la moral por los suelos, ayudan bastante. Besitos.

Gladys Pacheco Leiva dijo...

Muy buena reflexión,todo a su
justa medida es lo mejor.
Cariños un lindo fín de semana.

MAYTE dijo...

tienes un blog magnifico, me encanta la forma en que lo has encarado, anima a hacer comentarios y a la vez a reflexionar, muy requetebien!!!
saludos.
mayte