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lunes, 3 de mayo de 2010

La Envidia.

La envidida es la mejor aliada de la maldad, aunque se positivice para conseguir logros. No provoques la envidia de tu enemigo y si es posible la de tú amigo, al cual perderas. La envidia nubla el pensamiento, es la peor cualidad que debemos fomentar, nos destrulle, tanto al que odia, como al odiado, produce daños colaterales. Crece de forma espontanea, es dificil controlar como la ira, deseamos siempre lo que no tenemos, así no se puede vivir en paz. Si te sientes satisfecho con lo que tienes eres la persona más afortunada del mundo, no desear más de lo que se puede alcanzar por uno mismo es lo más lógico e ideal. Lo que facil biene, facil se va. Lo que se consigue con esfuerzo es lo que verdaderamente importa, y lo que más satisfación dá. Reflexionemos cuantas veces actuamos movidos por ella, con solo una vez al día, ya tenemos un grave problema. La envidia a de ser sustituida por admiracion. No es tan dificil. Esto puede parecer una ñoñeria estupida, pero pensemos que esto es la raiz de todos los males. No hay envidia sana, que no se engañe nadie.

4 comentarios:

patricia dijo...

la envidia es una muy desagradable emoción, refleja falta de gratitud y confianza en la vida, una profunda desconexión con la Fuente de la cual emana la abundancia y todo lo que nos hace falta.
besos!

Montse dijo...

Por suerte no me considero envidiosa, pero a mi alrededor, tengo personas que si lo són, y la verdad, es que critican a todo Dios, y todo lo que hagas o hagan los demás siempre les encuentran algun defecto, además de ser chivat@s. Tengo una compañera de trabajo de la cual no me fio, y ya me ha dado mas de una puñalada trapera, es triste trabajar así, sin que puedas confiar en nadie. La envidia no es mala " es malisiiiiima". Besitos.

Taty Cascada dijo...

Corroe el alma y la envenena, era una vieja canción que cantaba mamá, y es cierto.
Un beso.

Mar dijo...

Que verdades cuentas en tu entrada.

Si quiero matizar una cosa, que a mi me sucede, que cuando a alguien le ocurre algo bueno, por momentos me pongo en su lugar y cuando vuelvo a mi lugar, si pienso: ¡jo, que suerte! (o que envidia para mí) Pero siempre en ese sentido positivo. Lo demás... tu lo acabas de describir muy bien.